Uzbekistán, salpicado de llamativos cobaltos, cianes y zafiros, tiene una increíble maraña de historia que desentrañar y lugares ocultos que descubrir. Desde su antiguo dominio persa y su ubicación clave en la famosa Ruta de la Seda, a la que debe gran parte de su grandiosa arquitectura y cultura, hasta un breve periodo bajo dominio soviético, este revoltijo de tradiciones es un tesoro a la espera de ser desvelado. Te llevaremos por los grandes lugares de Uzbekistán, nos mezclaremos con sus nómadas y cruzaremos a la República Autónoma de Karakalpakstán, una región menos conocida y a menudo eclipsada por los demás "stans". Karakalpakstán fue antaño un rico delta que se alimentaba del mar de Aral, parte de la Ruta de la Seda y también un lugar de gran aprendizaje islámico. Ahora apenas sobrevive. Casi completamente desierta, la pequeña república ofrece una experiencia fascinante al viajero curtido en mostrar cómo las regiones pueden pasar de prósperas a destruidas.
Recorre Uzbekistán mientras te alojas en aldeas escondidas, convives con los lugareños y disfrutas del impresionante paisaje. Pasa una noche bajo las estrellas en una yurta, en lo más profundo del desierto de Kyzyl Kum, donde el cielo nocturno será una de las experiencias de observación de estrellas más claras y espectaculares que jamás hayas vivido.
Viaja por tierra hasta Tayikistán, la tierra de las montañas, salpicada de lagos zafiro y picos nevados. Aldeas de piedra se esparcen por los valles, instándote a explorar este paisaje de pura belleza. Viajar por Tayikistán no es fácil. Las carreteras son malas, el agua caliente es una rareza y los lugareños apenas empiezan a aceptar a los viajeros. La serena belleza de Tayikistán no te decepcionará, pues es un destino que ofrece una visión real de un modo de vida remoto y poco común.